La terrestre está dividida en placas que se desplazan unos centímetros por año. Donde chocan dos continentes, ninguna placa se hunde con facilidad: las rocas se pliegan, fracturan y engrosan, elevando cordilleras como el Himalaya. En otros bordes, una placa oceánica desciende bajo otra y el magma alimenta cadenas volcánicas, como parte de los Andes. También hay montañas volcánicas aisladas y bloques levantados a lo largo de fallas. El relieve recién elevado empieza a desgastarse de inmediato por agua, hielo y gravedad. Una cordillera es, por tanto, el resultado temporal del equilibrio entre levantamiento tectónico y erosión, no una forma terminada de una vez para siempre.
Respuesta corta
Muchas montañas se forman cuando grandes placas de la terrestre chocan y empujan las rocas hacia arriba. Otras nacen por actividad volcánica o por fallas que elevan bloques de terreno. Después, la erosión modifica su forma durante millones de años.