El agua de lluvia se infiltra, circula por fracturas y desciende a zonas donde la roca está más caliente, ya sea por un gradiente normal de o por magma cercano. Al calentarse se vuelve menos densa y puede ascender; también la presión de nueva agua impulsa el flujo. Durante el recorrido disuelve minerales y los transporta a la superficie. Si emerge sin un conducto que acumule presión, forma una fuente termal en lugar de un géiser. La temperatura y composición dependen de profundidad, tiempo de contacto y tipo de roca. «Natural» no significa automáticamente segura para beber o bañarse: algunas contienen gases, metales o microorganismos adaptados al calor.