Una depresión capaz de retener agua puede surgir por hielo glaciar que excava roca o deja una presa de sedimentos, por movimiento de fallas, por un volcánico, por un deslizamiento que bloquea un río o por disolución del subsuelo. Después necesita un balance de agua: lluvia, ríos o manantiales deben aportar suficiente para compensar evaporación, infiltración y salida. Algunos lagos duran millones de años; otros se llenan de sedimento, rompen su presa o se secan. El origen de la cubeta y el origen del agua son preguntas diferentes, y ambos determinan profundidad, química y vida del lago.