El fondo cósmico conserva un patrón de temperaturas y polarización que depende de la de materia, la geometría y el ritmo de expansión. Satélites como Planck midieron ese patrón y, dentro del modelo cosmológico, permiten calcular parámetros y una edad cercana a 13.800 millones de años. Otra ruta combina distancias de supernovas, oscilaciones acústicas y la constante de Hubble. Edades de cúmulos globulares y elementos radiactivos ofrecen límites independientes. El cálculo requiere un modelo; no basta dividir una distancia por una velocidad actual porque la expansión cambió. La concordancia general es fuerte, aunque discrepancias en Hubble podrían señalar errores sistemáticos o física adicional.