Cada branquia contiene filamentos con capilares y muchas laminillas que ofrecen una superficie enorme. Una barrera muy fina separa el agua de la sangre: el disuelto difunde hacia esta porque su concentración efectiva es menor allí, mientras el dióxido de carbono cruza en sentido contrario. En muchos peces, sangre y agua circulan en direcciones opuestas; ese intercambio a contracorriente mantiene el gradiente a lo largo de toda la lámina. Movimientos de la boca y los opérculos bombean agua, o el nado la fuerza a pasar. Las branquias extraen oxígeno ya disuelto: no separan químicamente el oxígeno unido al hidrógeno de la molécula de agua.
Respuesta corta
El agua entra por la boca y pasa sobre las branquias. Allí, una gran superficie con vasos sanguíneos permite que el disuelto difunda hacia la sangre mientras el dióxido de carbono sale. El diseño de las branquias hace muy eficiente el intercambio.