La voz contiene tono, intensidad, , pausas, velocidad y calidad. El sistema auditivo separa esas pistas y redes temporales y frontales las combinan con palabras y contexto. Un tono ascendente puede indicar pregunta en un idioma y otra cosa en otro; cultura y aprendizaje importan. Miedo puede elevar tono y alterar ritmo, pero ninguna emoción tiene una firma vocal infalible. Reconocemos probabilidades y podemos equivocarnos si alguien actúa, contiene emoción o habla con un estilo desconocido. La prosodia aporta información más allá de las palabras sin permitir «leer la mente».