Los delfines alternan periodos en que un hemisferio cerebral muestra sueño de ondas lentas mientras el otro permanece más alerta. Un ojo suele quedar abierto, y después cambian de lado. Esto permite mantener movimientos, vigilar el entorno y subir para respirar, una acción más voluntaria que en humanos. No significa que media cabeza esté completamente despierta y la otra inconsciente; redes y estados se distribuyen con mayor complejidad. Las crías y sus madres presentan patrones especiales tras el nacimiento. También descansan flotando o nadando lentamente. El sueño unihemisférico resuelve varias necesidades a la vez, pero puede variar por especie y situación.