El convierte la voz en una señal que el sistema telefónico codifica para transmitirla; en redes móviles y llamadas por Internet suele convertirse en datos digitales comprimidos. La red autentica el equipo, localiza al destinatario y establece una ruta por antenas, centrales y enlaces de fibra o radio. En móvil, la señal llega a una estación base y puede cruzar una red de paquetes; si el otro teléfono está en otra red, operadores intercambian tráfico. Pequeños fragmentos se ordenan y convierten de nuevo en sonido con un búfer que suaviza retrasos. Una llamada moderna no reserva necesariamente un cable físico de extremo a extremo. Señalización y voz viajan como información relacionada pero separable.