Los escalones forman un bucle cerrado y cada uno lleva rodillos que recorren dos guías. Cuando las guías se separan en la zona inclinada, mantienen horizontal la superficie donde se pisa; al juntarse en los extremos, los escalones se aplanan bajo la placa. Un motor impulsa la cadena y otra transmisión mueve el pasamanos a parecida. Unos peines encajan con las ranuras para reducir huecos, y sensores detienen el sistema ante un atasco o una velocidad anormal. Frenos sostienen la carga si falla la energía, aunque el uso seguro sigue requiriendo sujetarse y mantener la ropa lejos de los bordes.