Una resistencia calienta agua en un depósito y un tubo estrecho la conduce hacia arriba. En muchas cafeteras, burbujas de impulsan porciones de agua caliente hasta un rociador situado sobre el café molido. El agua atraviesa los granos, disuelve cientos de compuestos y pasa por el filtro hacia la jarra. Temperatura, tamaño de molienda, proporción y tiempo determinan cuánto se extrae. La placa inferior mantiene calor, pero puede alterar el sabor si cocina la bebida durante mucho tiempo. No todo el agua hierve: el sistema aprovecha calentamiento y burbujas para transportarla.