Dos bobinas rodean un magnético. La corriente alterna de la bobina primaria crea un flujo magnético cambiante, que induce voltaje en la secundaria. La relación entre el número de vueltas determina cuánto sube o baja el voltaje: más vueltas en la secundaria lo elevan, menos lo reducen. Idealmente la potencia se conserva, así que bajar voltaje permite mayor corriente, descontando pérdidas en cobre y núcleo. Un transformador común necesita un campo cambiante y no funciona igual con corriente continua estable. También proporciona aislamiento entre circuitos cuando las bobinas no están conectadas eléctricamente.