Un sigue tiempos programados y recibe pulsadores o sensores. Coordina las fases peatonales con vehículos para evitar movimientos incompatibles. La señal de caminar indica cuándo iniciar el cruce; la cuenta regresiva estima el tiempo restante para quienes ya entraron, calculado con ancho y velocidad de diseño. El botón no siempre cambia de inmediato: registra una solicitud para una fase segura, y en cruces programados puede no alterar el ciclo. Señales accesibles añaden sonido o vibración. Sistemas adaptativos modifican duración con tráfico, pero deben respetar mínimos y despejes de seguridad.