Uno o más electrodos detectan la actividad del corazón. Si el intervalo supera el límite programado o falta una adecuada, el generador envía un pequeño impulso que despolariza músculo cardíaco y provoca contracción. Puede estimular aurícula, ventrículo o ambos y ajustar ritmo según movimiento o respiración. La batería y electrónica están selladas bajo la piel; los cables llegan por venas, aunque existen marcapasos sin cable dentro del corazón. No da una descarga grande como un desfibrilador. La mayoría del tiempo puede limitarse a vigilar si el corazón mantiene por sí mismo el ritmo previsto.