Una pantalla divide la imagen en píxeles y controla su brillo y color muchas veces por segundo. En LCD, una luz posterior atraviesa filtros y cristales líquidos cuyo giro regula cada subpíxel rojo, verde y azul. En OLED, cada subpíxel emite su propia luz cuando circula corriente. Combinando intensidades, el ojo percibe millones de colores; a distancia deja de distinguir los puntos. El convierte el video en valores para cada posición y momento. Resolución indica cantidad de píxeles, pero contraste, rango de brillo, color y velocidad también determinan la calidad visible.