El oído convierte el sonido continuo en señales que el cerebro segmenta usando cambios acústicos, probabilidades y conocimiento del idioma. Reconoce fonemas de manera dependiente del contexto, activa posibles palabras y descarta competidoras a medida que llega información. La de trabajo mantiene fragmentos mientras redes de lenguaje construyen sintaxis y significado. Predicciones basadas en tema aceleran interpretación, pero pueden causar errores si la frase sorprende. Gestos, prosodia y situación añaden pistas. No esperamos el punto final para entender: actualizamos una hipótesis palabra a palabra y la corregimos cuando hace falta.