El ciclo típico tiene cuatro protagonistas: , condensador, dispositivo de expansión y evaporador.

Primero, el compresor recibe en fase gaseosa y aumenta su presión, elevando también su . El refrigerante caliente pasa después por el condensador, un intercambiador de situado fuera del espacio refrigerado. Allí cede calor al ambiente y, en las condiciones de diseño del sistema, se condensa hasta convertirse principalmente en a alta .

Después, el refrigerante atraviesa un tubo o válvula de expansión. La presión cae bruscamente y el llega frío al evaporador, situado en la zona que queremos enfriar. Allí absorbe calor del interior del refrigerador y se evapora. El gas regresa al compresor y el ciclo empieza de nuevo.

Por eso la parte trasera o inferior de un refrigerador puede sentirse caliente: ese calor incluye energía que fue retirada de los alimentos y del aire interior, además de la energía eléctrica utilizada por el compresor.

Un ejemplo: si dejas la puerta del refrigerador abierta para “enfriar la cocina”, no funcionará. El aparato extraerá calor del aire cercano, pero después expulsará ese calor más la energía consumida por el motor. En conjunto, la habitación terminará un poco más caliente.

El termostato decide cuándo encender o detener el compresor para mantener una temperatura determinada. Los modelos modernos pueden variar la velocidad del compresor en lugar de trabajar únicamente en ciclos de encendido y apagado.

Por qué llegamos a esta respuesta: el ciclo de compresión de vapor es tecnología madura y bien descrita por ingeniería térmica. Existen tecnologías alternativas —por ejemplo sistemas magnetocalóricos—, pero no son la explicación correcta para la mayoría de los refrigeradores domésticos actuales.