Varias redes compiten por recursos limitados. Señales intensas o repentinas capturan de abajo arriba; metas actuales aumentan de arriba abajo la sensibilidad a rasgos relevantes. Redes frontales y parietales orientan ojos y procesamiento, mientras el tálamo y estructuras subcorticales filtran y alertan. Recompensa, emoción y experiencia cambian prioridades. Atención no es un foco que ilumina un punto único: selecciona lugares, objetos, características o pensamientos y puede oscilar. Lo ignorado todavía puede procesarse parcialmente, pero con menor acceso consciente y memoria. Esa selección combina procesos de abajo arriba, como un destello o ruido repentino, con procesos de arriba abajo guiados por metas. La atención es limitada: destacar una señal puede mejorar su procesamiento, pero también hace más probable que pasemos por alto información que compite con ella.