La reparación comienza en segundos. Los vasos dañados se contraen y las plaquetas forman un tapón; después, una red de fibrina lo refuerza y crea el . Durante la fase inflamatoria, células defensivas retiran microbios y tejido roto. Luego, unas células llamadas fibroblastos fabrican colágeno, mientras nuevos vasos llevan oxígeno y nutrientes. Desde los bordes, células de la piel cubren la superficie. El tejido recién formado no queda idéntico al original: el colágeno se reorganiza durante semanas o meses y puede quedar una cicatriz menos elástica. La velocidad cambia según la profundidad, el riego sanguíneo, la infección, la nutrición y otras condiciones del organismo.