El proyecto

Sobre Curiosidad Aplicada

Curiosidad Aplicada parte de una idea muy sencilla: una buena pregunta puede cambiar la manera en que miramos algo que creíamos conocer.

Preguntamos para entender

Nos interesan las preguntas que aparecen cuando miramos una planta, escuchamos una canción, usamos una máquina, vemos una noticia o descubrimos algo que no entendemos. En vez de quedarnos con la primera respuesta, intentamos averiguar qué sabemos y cómo llegamos a saberlo.

Que sea fácil de entender no significa contar menos

Queremos explicar las cosas de una forma sencilla, amena y completa. Si hace falta contar un paso más para que algo se entienda, lo contamos. Si aparece una palabra difícil, la explicamos. La meta no es hacer la respuesta más corta: es hacerla más clara.

También podemos decir «no lo sabemos todavía»

No queremos escoger primero una respuesta y después buscar algo que nos dé la razón. Miramos las pruebas, comparamos información y tratamos de separar lo que sabemos de lo que solo parece posible. Y si algo todavía no está claro, lo decimos.

Para cualquiera que todavía tenga un «¿por qué?»

No importa si tienes cinco años, quince o cincuenta. Si algo te da curiosidad, aquí queremos explicarlo de manera que puedas seguir la idea sin ser especialista y sin sentir que faltaron las partes importantes.

Siempre habrá otra pregunta

El proyecto puede crecer con nuevos temas, nuevas formas de explicar y, algún día, quizá nuevas personas que quieran aportar su curiosidad y experiencia. Pero la idea seguirá siendo la misma: preguntar con ganas, investigar con cuidado y explicar con claridad.

La niña de Curiosidad Aplicada observa una semilla germinando en un frasco.